Cuando tenemos que recurrir al culto latinajo para poder hablar en
"Román paladino", a los medios de comunicación que maneja el sistema
financiero para ulular con garganta de indigente, y a utilizar el tiempo
que "generosamente" nos regala el sistema para intentar que nuestra voz
sea escuchada por los que no tienen oidos para escuchar otra cosa que a
sí mismos, es cuando me pregunto ¿ servirá de algo?, y me respondo: me
importa un bledo; solo quiero que mi voz esté (aunque sea en el
ciberespacio), que el que lo vea pueda opinar con las limitaciones del
"me gusta- compartir o contestar", pero que pueda, ya no tengo
portavoces en los que confie, ya no tengo referentes que me sirvan ni
líderes a los que seguir, ya solo me queda la esperanza de que los que
vienen a este asqueroso y manido mundo griten, que los que están
destinados a usufructuar esta tremenda parcela de mediocridad y falta de
compromiso que dejamos como un erial sean capaces de poner la semilla
de la indignación que dé un fruto de ilusión y esperanza en que otro
mundo sea posible, en que la cizaña de políticos y financieros que asola
nuestros campos sea extirpada de la forma mas ecológica que conocemos:
arrancandola a mano y que la futura cosecha sea la que acabe con la
injusticia que genera la impotencia; en resumen, solo me queda la
esperanza en que la revolución de lo cotidiano sea la realidad del
futuro.
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